Manifiesto de Espacio feminista radical

Desde Espacio Feminista Radical denunciamos que aún en la actualidad, en pleno siglo XXI, las mujeres debemos continuar la lucha por nuestra emancipación. A pesar de las conquistas alcanzadas, no han bastado los trescientos años de vida del feminismo para que cese la opresión hacia las mujeres. Por eso, el feminismo no solo sigue siendo necesario, sino que es la única herramienta con la que las mujeres podremos avanzar y lograr ser consideradas seres humanos de pleno derecho.

El feminismo es el movimiento social y político que ha luchado por el voto de las mujeres, el divorcio y el derecho al aborto, entre otras cuestiones, pero estos son logros de los que solo disponen mujeres en algunas partes del mundo. Es un hecho que las mujeres siguen dependiendo de los hombres de su entorno (padre, hermanos, marido) en la mayor parte del mundo, donde ellas siguen siendo consideradas como aquellos seres que hacen cómoda la vida a los hombres o de los que ellos pueden sacar beneficio como clase opresora.

Como la experiencia nos ha enseñado, para avanzar también hay que evitar retroceder. Cuando el feminismo da un paso hacia delante no faltan quienes intentan desactivarlo. Por eso es importante que las mujeres tomemos conciencia de nuestra opresión y que vayamos construyendo juntas las herramientas que nos permitan el avance para todas. En los últimos años, las mujeres asistimos, incrédulas, ofendidas e iracundas, a una nueva reinvención del patriarcado. El sector queer-transactivista presiona para que se elimine del marco legal la categoría ‘sexo’—objetiva e inmutable—, por considerarla irrelevante, confundiéndola además con la de ‘género’ —en la que ven ‘identidad’ en lugar de la herramienta de opresión que es—. Piden, asimismo, que se aprueben leyes de ‘identidad de género’, para que sea posible declararse de un sexo u otro, a gusto incuestionable del consumidor, corresponda esto con la realidad material objetiva o no. La gravedad de estas demandas es profunda y será aún mayor si no las frenamos. Estas leyes de ‘identidad de género’ acarrean injustas consecuencias: dinamitan las protecciones legales de las mujeres —ya que estas están basadas en el sexo—, nos borran —por la imposibilidad de nombrarnos como clase sexual sin incluir a varones— y eliminan los espacios separados por sexos, que tanto han contribuido a la incorporación de las mujeres a la vida pública y a nuestra seguridad.

Asimismo, denunciamos que la aparición de este nuevo frente de lucha no  hace desaparecer  los problemas que ya afectaban a las mujeres desde hace siglos y por los cuales el feminismo viene luchando. Resulta increíble y desolador ver cómo se están introduciendo debates públicos que hace años nunca se hubieran ni imaginado. Desde grupos que se hacen llamar feministas pero que traicionan los principios más básicos de defensa de los derechos de las mujeres y niñas, se están defendiendo formas de violencia tales como la explotación sexual y reproductiva o la hipersexualización del cuerpo de mujeres e incluso niñas.

 

Por todo ello, desde Espacio Feminista Radical manifestamos que:

 

  • El género es la ideología que sustenta al patriarcado y sus estructuras, que crean desigualdad entre mujeres y hombres y la opresión que sufrimos las mujeres por el hecho de ser mujeres, esto es, por nacer con sexo femenino. El género debe ser abolido.

 

  • La prostitución y la pornografía son formas de violencia sexual que afectan en su mayor parte a mujeres y niñas, perpetuando el sistema de opresión hacia todas. El medio para su desaparición efectiva son las medidas abolicionistas ya aplicadas en otros países.

 

  • La explotación reproductiva constituye una mercantilización del cuerpo de las mujeres y de sus bebés por lo que se deben llevar a cabo medidas legales contra ella.

 

  • La explotación en el ámbito doméstico en todas sus manifestaciones es una de las formas más abundantes y antiguas de opresión de las mujeres.

 

  • En nombre de la diversidad cultural no se pueden amparar prácticas patriarcales como el velo, la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil.

 

  • El derecho al aborto es un derecho fundamental que debe protegerse en todo el  planeta, ya que reconoce la autonomía de decisión de las mujeres sobre sí mismas.

 

  • Las mujeres y los hombres deben vivir en igualdad en todo el mundo, desde el voto a una equidad en oportunidades laborales. Asimismo, las mujeres y niñas deben contar con una protección jurídica y política que palie las desigualdades del sistema patriarcal.

© Pilar Aymerich. Manifestación feminista, 1977.

Cortesía de la autora.

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